Entrevista: Alba, estudiante y trabajadora en el sector de la hostelería.

Alba, del sector de la hostelería, nos cuenta su experiencia«¿Has sufrido violencia de género? Es que nos hacen descuento en la Seguridad Social» Esto fue lo que le preguntaron a Alba en una de las muchas entrevistas de trabajo que ha tenido.

Estudios, empleos mal pagados y una vida social mermada. Alba, trabajadora social de formación, ha trabajado toda su vida, especialmente en el sector de la hostelería.👩‍🍳

#EnPieDeGuerra🔥

Entrevista: Gorka, rider y estudiante

Comenzamos una serie de entrevistas que recogerán distintos testimonios de jóvenes precarias. Gorka es rider.🚴‍♂ Nos cuenta su experiencia de explotación con esta empresa.

«Antes de Glovo ya existía la precariedad, pero aquí se ahonda más»

🔥#EnPieDeGuerra🔥

Mossega la mà de qui et dona de menjar

Ball de xifres et desvetla: cèntims pujant al contador, lloguers creixents restats a salaris mínims, suma infinita d’hores extres retenint el treball que per a altres fa anys que és zero.

07.00h. un altre cop l’alarma fa esclatar la bilis que regalima dels ulls que no s’han pogut aclucar. les hores prostituïdes supuren tedi i cansament.

Tos matinera aixeca polseguera per a escupir pressa i obligacions bufant una bala que allargue la maneta del rellotge i apunte al pit de l’engranatge pervers que permet a qui més en té, robar el nostre temps.

Crida un nou vent que ens arranque la màscara que la rutina ha congelat en les nostres mirades, que el blau de les ulleres se’ns esborre de la cara i ens torne l’espontaneïtat reconeixent el somriure al rostre.

Que els minuts segrestats siguen alliberats i gra a gra s’acumulen al sorramoll dels nostres peus fins enlairar-nos i rebentar el compte enrere del rellotge d’arena.

Al dematí llavors hi haurà un espill de braços despertant-se en un alegre badall; com un parèntesis entre “he”, “de” i “fer”, pres per asalt per a revolcar-se en una pausa proscrita que ara és el nostre dret natural a la risa.


Baile de cifras te desvela: céntimos subiendo al contador, alquileres subiendo restados a salarios mínimos, suma infinita de horas extras reteniendo el trabajo que para otros hace años que es cero.

07.00h. otro golpe. otra vez la alarma hace estallar la bilis que resbala de los ojos que no se han podido cerrar. las horas prostituidas supuran tedio y cansancio.

Tos mañanera levanta polvareda para escupir prisa y obligaciones soplando una bala que alargue la manecilla del reloj y apunte al pecho del engranaje perverso que permite a quien más tiene, robar nuestro tiempo.

Llama a un nuevo viento que nos arranque la máscara que la rutina ha congelado en nuestras miradas, que el morado de las ojeras se nos borre de la cara y nos devuelva la espontaneidad reconociendo la sonrisa en el rostro.

Que los minutos secuestrados sean liberados y de grano en grano se acumulen por encima de las arenas movedizas de nuestros pies hasta elevarnos y reventar la cuenta atrás de nuestros relojes.

Por la mañana entonces habrá un espejo de brazos despertándose en un alegre bostezo; como un paréntesis entre “tengo”, “que” y “hacer”, tomado por asalto para revolcarse en una pausa proscrita que ahora es nuestro derecho natural a la risa.

María G. Rovira